Retos de la agricultura familiar en un contexto de pandemia por COVID-19

Retos de la agricultura familiar en un contexto de pandemia por COVID-19

Ayacucho 30 de marzo 2020

Tras el brote del nuevo coronavirus o COVID-19, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), los países de todo el mundo han iniciado a implementar diversas disposiciones destinadas a evitar una mayor propagación de la enfermedad. Sin embargo, esas medidas podrían afectar a la agricultura familiar. Por ejemplo, muchos países están aplicando controles más estrictos al transporte de alimentos y sobre todo a los que son interprovinciales, ya que estos al tener el permiso de movilidad, son también de alto riesgo de propagación.

Sin embargo, la FAO ha indicado que, al inicio del brote de COVID-19, hubo un aumento significativo de la demanda. Según ha explicado, la demanda de alimentos es en general poco elástica y su efecto en el conjunto del consumo será probablemente limitado, aunque los hábitos alimenticios pueden verse alterados. Pues a pesar de las adversidades ocasionadas por este nuevo virus también es el escenario de un nuevo reto para impulsar un modelo de agricultura profesional, social, sostenible y saludable; encomendado a promover el desarrollo de la agricultura familiar como estrategia para combatir las enfermedades que afectan el organismo humano desde un enfoque preventivo direccionado a la buena alimentación, una producción sostenible de alimentos es una iniciativa importante para avanzar en la defensa del ser humano desde los principios de la soberanía y seguridad alimentaria. Pues a partir de este momento es fundamental el consumo frecuente de productos orgánicos, ya que son los comestibles que fortalecen nuestro sistema inmunológico, como también es necesario la apertura de más espacios de comercialización como las ferias agroecológicas.

Por parte del estado es indispensable articular esfuerzos con los pequeños productores para asociarlos con el objetivo de evitar el desabastecimiento de la ciudad por lo cual la pequeña agricultura familiar debe estar estrictamente relacionado con la producción orgánica para mejorar la calidad de vida de la población. No se debe olvidar que el 70% de los alimentos consumidos en el mundo, proceden de la agricultura familiar, a la que se dedican 2.500 millones de personas.

Ante el COVID-19 en relación a la producción no hay necesidad de alarmarse. A nivel mundial, hay suficiente comida para todos. Los responsables políticos de todo el mundo deben actuar con cautela para no repetir los errores cometidos durante la crisis alimentaria de 2007-08, y no convertir esta crisis de salud en una crisis alimentaria completamente evitable. Sin embargo, a medida que el virus se propaga, los casos aumentan y las medidas se endurecen, hay innumerables formas de que el sistema alimentario mundial se verá puesto a prueba y se tensará en las próximas semanas y meses.

Fuente: Huñuq Mayu, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación